LA PRUEBA DEL SR. TARKHAD
Uno de aquellos días al atardecer y ya se podían ver las estrellas centellando en el cielo, Baba le dijo a mi padre que le acompañase. Esta fue una invitación inesperada ya que Baba no solía dejar Dwarkamai a esa hora del día nunca. Para entonces estaba bastante oscuro y la Luna había aparecido en el cielo. Entonces Baba le dijo a mi padre que le iba a mostrar algo gracioso y por esa razón le había llevado a aquel lugar. Mi padre estaba muy complacido porque de cualquier forma estaba recibiendo alguna atención personal especial. Entonces se sentaron y Baba comenzó a mover el blando terreno con su mano. Le dijo a mi padre que mirase en el suelo si podía ver algo. Mi padre miró y le contestó con una negativa. Baba entonces repitió el acto y mi padre miró al lugar por segunda vez y dijo que solo podía ver el terreno. Baba repitió el acto por tercera vez y esta vez golpeó la cabeza de mi padre por detrás con su mano y le dijo que mirase cuidadosamente. Cuando mi padre miró al lugar vio algo de metal brillante allí que relucía aún más por causa de la luz de la Luna. Baba preguntó a mi padre si estaba viendo algo. Mi padre le respondió que había algún objeto metálico que estaba brillando. Baba le dijo entonces: “Bhau ese metal no es otra cosa que Oro y puedes coger todo el que quieras”. Entonces mi padre le dijo: “Baba yo no quiero eso. Con tus bendiciones tenemos todo y no he venido a Shirdi con la intención de obtener tales bienes materiales de ti.” Baba le advirtió diciendo: “Bhau esto es la Diosa Laxmi. Ella está complacida contigo y una vez que rechaces su bendición ella nunca volverá a ti, al menos no en este nacimiento. Así que vuelve a pensarlo”. Entonces mi padre le dijo: “Baba me estás poniendo un dura prueba y no caeré en esta ´Maya` y una vez que tus bendiciones están conmigo, entonces puedo vivir una vida confortable y pacífica sin esa Maya". Entonces Baba volvió el barro a su lugar y ambos regresaron a Dwarkamai.

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